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A medida que los gobiernos expanden las infraestructuras de identidad digital y los servicios públicos habilitados por IA, garantizar que el titular legítimo de una credencial estatal esté verificablemente presente y autorice cada acción pública se ha convertido en un requisito fundamental de gobernanza. La identidad digital sustenta hoy los servicios ciudadanos, la movilidad transfronteriza, las operaciones financieras y las decisiones administrativas, mientras que la automatización introduce nuevos riesgos de suplantación, acciones no atribuibles y debilitamiento de la responsabilidad.
B-FY proporciona una capa soberana e interoperable de verificación humana que complementa las credenciales nacionales y los sistemas públicos. Totalmente alineada con los marcos regulatorios europeos y nacionales, refuerza la seguridad institucional, la resiliencia operativa y la confianza ciudadana, preservando los derechos fundamentales y la protección de datos.
Las credenciales —contraseñas, tokens, certificados e identidades digitales— verifican la posesión, pero no siempre garantizan que el titular legítimo esté presente, actuando o autorizando acciones automatizadas. La industrialización del phishing, la suplantación asistida por IA y el abuso automatizado ha desplazado el perímetro de seguridad desde la infraestructura hacia la identidad.
Al mismo tiempo, los gobiernos están entrando en una nueva fase de automatización: decisiones administrativas asistidas por IA, agentes software, pagos y prestaciones automatizados, carteras de identidad digital y sistemas fronterizos inteligentes. Estas transformaciones requieren presencia y autoridad humana verificables detrás del uso de credenciales y de las acciones públicas automatizadas.
Sin esta garantía, aumentan los riesgos de fraude de identidad, uso indebido de credenciales estatales, automatización no atribuible, decisiones de IA sin autoridad humana trazable y erosión de la confianza en los servicios públicos digitales.
El desafío ya no es solo la autenticación.
Es verificar con certeza qué persona está actuando detrás de cada transacción digital y decisión automatizada.
Verificación directa de que la persona que presenta una credencial estatal es su titular legítimo.
Delegación, autorización y trazabilidad humanas verificables en acciones y decisiones públicas automatizadas.
Garantía de que el viajero es el titular del pasaporte y de que los resultados fronterizos automatizados siguen siendo atribuibles a un humano.
Autorización verificada por presencia humana de pagos, prestaciones, subsidios y transacciones automatizadas.
Arquitectura de privacidad desde el diseño sin repositorios biométricos centralizados.
Autenticación verificada por presencia humana para operadores que acceden a sistemas e infraestructuras nacionales críticas, reduciendo el riesgo interno, el abuso de credenciales y las acciones operativas no autorizadas.
B-FY introduce un marco soberano de Control de Acceso e Inmigración Digital: una capa de verificación humana que permite la confirmación segura de identidad, derechos de acceso y presencia humana en los servicios gubernamentales digitales y los sistemas administrativos automatizados.
El modelo complementa las credenciales nacionales existentes (ID digital, pasaportes, certificados) añadiendo el factor de garantía que falta: la presencia humana verificable del titular de la credencial y de la persona que autoriza. Sustituye la lógica de posesión de credenciales por confirmación de presencia humana, asegurando que la persona que accede o autoriza una acción pública es la legítima.
Basada en una arquitectura descentralizada sin bases de datos biométricas centralizadas, la solución se integra vía API con plataformas de identidad digital, sistemas fronterizos, flujos automatizados e infraestructuras financieras públicas. Genera registros auditables que vinculan todas las operaciones a una persona real, preservando la minimización de datos y la soberanía.
PRINCIPIOS OPERATIVOS
Acceso y transacciones verificados por presencia humana en servicios de administración electrónica y carteras de identidad digital.
Verificación de que el viajero es el titular del pasaporte y de que las decisiones fronterizas automatizadas siguen siendo atribuibles a un humano.
Delegación y autorización humanas verificables en decisiones automatizadas, agentes software y procesos robóticos.
Autorización verificada por presencia humana de pagos, prestaciones, subsidios y transacciones públicas automatizadas.
Los marcos regulatorios emergentes exigen cada vez más identidad digital de alta garantía, uso seguro de credenciales, supervisión humana de sistemas de decisión automatizados y trazabilidad en la administración habilitada por IA. B-FY operacionaliza estos principios proporcionando vinculación humana verificable a las credenciales y a las acciones estatales automatizadas.
La arquitectura respalda el cumplimiento de los marcos europeos y nacionales y de las obligaciones de privacidad desde el diseño, reforzando la resiliencia institucional y protegiendo los derechos fundamentales.
ETIQUETAS DE ALINEACIÓN NORMATIVA
MARCO EUROPEO DE IDENTIDAD DIGITAL (EIDAS 2.0)
DIRECTIVA NIS2
REGLAMENTO DE IA DE LA UE (SUPERVISIÓN HUMANA, RESPONSABILIDAD Y GOBERNANZA DE IA DE ALTO RIESGO)
RGPD (PRIVACIDAD DESDE EL DISEÑO)
ESQUEMAS NACIONALES DE CIBERSEGURIDAD E IDENTIDAD DIGITAL
La verificación humana en el gobierno debe operar dentro de marcos estrictos de gobernanza basados en proporcionalidad, transparencia y responsabilidad. B-FY elimina el almacenamiento biométrico centralizado, reduciendo el riesgo de concentración sistémica y la exposición a brechas masivas de datos.
Los mecanismos de trazabilidad garantizan que las acciones públicas automatizadas permanezcan atribuibles a una autoridad humana verificable, preservando el debido proceso y la supervisión legal. El enfoque refuerza la soberanía digital y la resiliencia institucional sin comprometer las libertades civiles ni la protección de datos.
La transición desde la posesión de credenciales hacia la presencia humana verificable es una decisión estratégica de gobernanza. Garantiza que cada acción pública digital y automatizada permanezca vinculada a una autoridad humana legítima y responsable.
B-FY permite a los gobiernos reforzar las credenciales nacionales, asegurar la administración automatizada y operacionalizar la identidad digital centrada en el ser humano dentro de las arquitecturas institucionales y legales existentes.